La novela de suspense y terror: Más allá de la acción.

Artículo publicado en la revista Zerosísmico (Turín, Italia)

     Cuando se cumplen doscientos años de aquel verano extraordinario, frío y desapacible, en el que los pliegues se- dosos de la noche arroparon la concepción de “El moderno  Prometeo”: Cuando el singular mounstro Frankestein surge de la amalgama hecha con las cenizas del volcán Tambora y las aguas del lago de Ginebra, se hace oportuno hablar de la literatura de suspense y terror, reivindicando este género, un tanto denigrado por el gore y las malas novelas policíacas.

Aunque la novela gótica, de misterio y terror surge a finales del siglo XVIII, en los albores del romanticismo, cuna y for- ja clásica del género, siendo el siglo XX rico granero de esta literatura, los relatos espeluznantes y el misterio, han acompañado al ser humano desde la más remota antigüedad. Siempre han existido las historias de fantasmas y en el folclore de todas las regiones y civilizaciones del globo, se encuentran los relatos más escabrosos, pro- ducto de la deformación de la reali-dad, o de la más pura invención.

Dicen, los que entienden mucho de esto, que las narraciones de ficción de terror, de miste- rio, aquellas que provocan la inquietud pasajera, que atrapan al lector o espectador en una pesadilla breve pero intensa, han tenido y tienen tanto éxito porque son una válvula de es- cape o un antídoto contra el terror cotidiano de un mundo de por sí terrorífico.

Como escritor del género de suspense y terror, quiero en estas líneas trasmitir mi experien- cia y mi opinión acerca de las virtudes de este género, llevándolo como he apuntado ante- riormente, a beber de nuevo a las fuentes del clasicismo estilístico y narrativo, apoyándo- me en la efeméride citada.
Recientemente he publicado una novela: “La barca de Charón”, que en buena medida, como creo que intento hacer en toda mi obra, subraya en su intención argumental y en su estilo narrativo, las palabras que continúan.
Desde mi punto de vista, como autor, considero que este género es uno de los más comple- jos que se puedan encontrar dentro de la narrativa de ficción. A la necesidad absoluta de mantener constante la atención del lector, de tener la capacidad de engancharle para que continúe leyendo, de mantener alto el nivel del suspense, de crear emociones intensas se unen, cuando se trata de una obra de calidad, la capacidad para trasmitir los sentimientos de los personajes y el ambiente de las situaciones. Y aquí entramos en el terreno de la psi- cología y hasta de la filosofía.

La obra de Marie Shielly y otros tantos, se pueden considerar un tratado filosófico y ético.
En la novela negra (otra vertiente del género), el eter- no juego de poder entre el bien y el mal, no es si no un estudio de ética social.
Por tanto, opino que este género literario, además de procurar evasión y entretenimiento (función básica y primordial de toda novela, desde su concepción y eti- mología), es un medio para profundizar en los rinco- nes de la mente humana y de la propia sociedad. Un medio de opinión y una herramienta de reflexión. Además, por lo general, la diferencia entre buenos y malos, entre el bien y el mal, se desdi- buja por arte de la propia reflexión acerca de las motivaciones que una persona puede tener para realizar ciertas acciones. Ya se sabe que el ser humano saca lo mejor y lo peor de sí mismo en las situaciones límite.
Este género, no obstante, es un mar del que puedes disfrutar desde la orilla, entretenién- dote en los reflejos de la luz dibujando sus formas sobre la olas, la parte más lúdica de la lectura. Pero luego el lector se puede sumergir en las aguas profundas, queriendo encon- trar lo que provoca aquellas divertidas olas, deseando descubrir lo que hay más allá de la brillante superficie del océano, el misterio de las aguas profundas y oscuras. Y es entonces cuando el buen escritor no debe defraudar. Las profunddades de la obra de suspense y te- rror, deben de ser la parte más cuidada de la narración. El cofre donde se depositan los anhelos, los temores las esperanzas y desesperanzas. El baúl de las emociones intensas. Esas emociones que naciendo de lo profundo de se mar, de la mente y del alma de los per-sonajes y de su autor, salen a la superficie en forma de acción y emociones, de tem- blores que sacuden la superficie calma del lector para embarcarle en un viaje por aguas movidas, que le proporcio-nen el frenesí que espera encontrar en esta narración.Y hablando de calidad, me detengo ahora en el uso del lenguaje, Un escritor que pretenda ser bue-no en este género, debe de dominar el lenguaje, pues van a ser el uso apropiado de sus palabras las que determinen el ritmo de la acción, las que procuren las descripciones ambientales precisas que coloquen al lector en el ambiente de la narración y las que tras- mitan los pensamientos de los personajes.
Desde mi punto de vista, este género puede ser de los mejores para explayarse en el uso del lenguaje, pues te permite mezcla la prosa poética y culta, con aquella otra más llana y coloquial, dando como resultado una lectura amena y un ejercicio de deleite en la propia acción de leer. Pero para ello hay que combinar bien ambos estilos.
La narración de suspense y terror es por tanto, para mí, un estilo literario que se merece estar mejor considerado, sacándolo en parte de su consideración más comercial y lleván- dolo al lugar que le per-tenece. No en vano, muchos de los grandes nombres de la literatu- ra universal, son autores de este género.

Tito del Muro

 

La Barca de Charón es una novela de suspense con medidas dosis de terror. pertenevee a la colección del autor: Relatos de la luna roja.

Gracias a  una   excelente calidad narrativa, Tito del Muro es capaz de sostener de forma constante la fluidez y la agilidad de una trama que depara más de una sorpresa, contraponiendo personajes y situaciones dispares y a veces opuestos, en un juego de apariencias que mantienen la intriga hasta la última línea . Una novela de  ritmo  rápido  y con un perfecto equilibrio entre la acción que conlleva la historia y las reflexiones o pensamientos pde de los personajes.  El autor sabe crear  con las descripciones justas una atmósfera tensa y oscura, consiguiendo emocionar al lector desde el principio.

 

 

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